Una letra. Una inicial.

Guión y dibujo: Gipi

Ed. Sins Entido

La memoria es el último recurso para la permanencia. Uno no se va del todo si, en algún modo, sobrevive su recuerdo, su legado, su "haber pasado".

Y el tiempo es relativo, no una línea tal como la percibimos nosotros: si se ha vivido, de algún modo se vive para siempre.

Puede ser un consuelo o una verdad que sustenta el dolor ante la pérdida del ser querido, nos da igual. En todo caso, ha servido para que el italiano Gipi vierta en una novela gráfica los recuerdos (propios y ajenos) sobre su padre, de reciente fallecimiento.

Como si se tratase del contenido de una piñata recién liberada, en S. los recuerdos se suceden sin orden, sin graduar importancia, lejanía o cercanía, formando un todo de asociación libre donde es trabajo del lector ir componiendo el perfil de S., el que siente su hijo Gipi y el que nosotros formamos a partir de sus recuerdos y testimonios.

S. no es una lectura fácil, pues no se nos lleva de la mano, no existe una clara estructura, y esta se va formando a base de repeticiones y variaciones sobre distintos hechos que en principio nunca son explícitos, sino sugeridos. Pero finalmente hay recompensa: S. es absorbente, bellísima (sus acuarelas dan un aire difuso, de memoria), inteligente, profunda (es el legado de un hijo, y también el testimonio de un superviviente de la Segunda Guerra Mundial), emocionante (que no sensiblera) y una de las obras de 2007 donde mejor se funden la forma y el fondo, donde el estilo es discurso en el mismo plano que lo argumental (pues la dispersión de los recuerdos se refleja en la estructura narrativa y en el grafismo evanescente).

Una obra redonda, sin duda.

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