El polémico Warren Ellis se une a Salvador Larroca para rehacer desde cero el Nuevo Universo Marvel.

El tiempo vuela: parece que fue ayer, y ya casi han pasado diez años (algo menos, vale) desde que el guionista Warren Ellis asombrase a propios y extraños con sus Authority y Planetary, o de que todo buen friky cool quisiera tener las gafas de Spider Jerusalem. Ellis ya no es el escritor de moda, ni, por mucho que él quiera, el enfant terrible del comic book, sino, miren por donde, un semi-clásico al que debemos el logro de dar oxígeno al género pijamero en el cambio de siglo.

Y con la perspectiva que da ese tiempo del que hablamos, leemos hoy su Newuniversal y podemos ajustar sus valores más allá de modas y ojos de huracanes.

La miniserie (por cierto, inconclusa) que recupera una idea de los ochenta, un nuevo universo de seres poderosos, remodela, parte de cero (aquel New Universal fue, ya en su día, un fracaso sonado, ¿por qué repetir?, reconstruyamos pues), y vuelve a incidir en los temas más afines de Ellis. O sea, ci fi muy moderna, con sus gusanos espacio dimensionales, su hy-tech, su cháchara inteligente y moderadamente futurista, y, claro, buenas dosis de conspiranoia, altas sociedades megasecretas, manipuladores en la sombra etc etc. Un tebeo de superhéroes nacidos durante un extraño fenómeno cósmico, que se desarrolla con ritmo televisivo (Héroes se le aproxima mucho, por cierto). En fin, purito Warren Ellis en su versión "estoy para entreteneros", que es, personalmente, la que mejor me funciona (frente a los tebeos más "de auteur", en plan "soy el chico revoltoso y macarrilla que os dice las grandes verdades", siempre impostados y generalmente mucho más aburridos que sus mecanos de género puro).

Cierto que todo sabe a refrito, a ya leído, a algo agotado. Newniversal parece creado con descartes de las mentadas Autorithy y Planetary, pero aún existe la chispa, ese punto "molón" que sabe enganchar. Es más que lo que hacen el 90 % de tebeos de superhéroes hoy, y a mí me basta... aunque Larroca no sea un dibujante que pase de efectista, pero eso es otra historia, y no resulta fatal (vamos, que no arruina la entretenida lectura).

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