Mitología griega en Theros, volumen II

Theros tiene, como dije en su momento, una gran cantidad de referencias mitológicas y culturales del mundo heleno. En un artículo pasado, hablé de algunas que me parecieron especialmente interesantes, aunque había bastantes más. Después de publicarlo, me dí cuenta de una errata bastante curiosa en una infrecuente, el Líder de la Falange. Como me pareció bastante graciosa, decidí escribir este segundo artículo para comentarla, junto con otras cartas. Hete aquí:

 

Líder de la Falange

La “falange”, con minúsculas, es, básicamente, el cuerpo de infantería pesada de los ejércitos griegos. En cambio, “Falange”, con mayúsculas, es el nombre del partido fascista español, el de las camisas azules y los peinados engominados. Tenemos, pues, que este bicho blanco no es otro que José Antonio Primo de Rivera, y no un Leónidas de la vida. Probablemente, el error radique en que el traductor está acostumbrado a leer “Falange” con mayúsculas y no reflexionó en la diferencia. Alguno dijo que podría ser que “Falange”, con mayúsculas, sea el nombre de algún cuerpo militar therosiano, pero no es así ya que la versión francesa de la carta, Chef de phalange, también está escrita con minúscula.

 

 

Cariátide silvana

La carta del Buy-a-Box hace referencia al mito de Apolo y Dafne, que tan majestuosamente representó Bernini a principios del siglo XVII. Después de que Apolo lo derrotase en un duelo con el arco, el enojado Cupido, con sus flechas, hizo que el dios se enamorase de la ninfa Dafne. A su vez, también provocó el odio de esta hacia aquel. Apolo, fuera de sí, empezó a perseguirla para poseerla y Dafne rogó a Gea que la protegiese. Así, cuando Apolo la tocó, inmediatamente, se convirtió en un árbol de laurel, con lo que su unión no pudo producirse.

 

 

Hipocampo quebrantador

Los hipocampos son una especie de peces-caballo que tiran del carro del dios del mar Poseidón (Neptuno, para los romanos y para “La Sirenita” de Disney). En el canto XIII de la Ilíada de Homero, el dios surge de entre las aguas en un carro tirado por hipocampos para participar en la batalla.

 

 

Sirena de naufragios

Hablábamos antes de “La Sirenita” de Disney, que nos muestra una sirena como un ser mitad mujer mitad pez, como una tritona. En cambio, la sirena griega era un bicho bastante más feo, semejante al que se reproduce en esta ilustración: mujeres-pájaro con garras y plumas que tenían algo que ver con el mar. Eso sí, tenían una voz muy melodiosa y atractiva, que hacía que los marineros cayeran bajo su hechizo y cambiaran el rumbo de sus barcos hacia ellas. Muchas veces estaban sobre las rocas, de forma que los barcos, como el de Theros, chocasen y naufragasen. En la Odisea, al pasar su barco por delante de las sirenas, el astuto Odiseo ordenó a sus hombres que se tapasen los oídos con cera para no sucumbir a sus cantos y así proseguir su viaje hacia Ítaca.

 

 

Pegaso de caballería

Contrariamente a lo que suele pensarse, “Pegaso” es el nombre propio de un caballo en particular, que tenía la particularidad (en la mitología) de tener alas. No es pues, como los unicornios, una raza equina como la cebra o el asno, aunque en las adaptaciones a mundos mágicos se tomó como tal. Nació de la sangre de Medusa, la gorgona decapitada por Perseo.

 

 

Ojo de las Grayas

Justo antes de nacer Pegaso, Perseo tuvo que enfrentarse a la gorgona Medusa, a la cual decapitó. Para llegar a su escondite tuvo que encararse primero con las Grayas, una especie de brujas-oráculo que custodiaban la entrada a la cueva donde estaba el objetivo. Las tres compartían un solo ojo que se andaban pasando; Perseo se lo quitó para que no pudieran verlo y así cumplir con su misión. Este artefacto, pues, representa el momento en el que una se lo pasa a otra.

 

 

Las Moiras

En la película de Disney “Hércules”, las Grayas y las Moiras aparecen como el mismo trío de divinidades, aunque no lo son (tal vez tengan el mismo origen remoto, pero en la Grecia Clásica se distinguían totalmente). Las Moiras (las “Parcas” para los romanos), llamadas Cloto, Láquesis y Átropos, eran tres hermanas que decidían el tiempo que cada persona iba a vivir y la forma en la que iba a morir, a partir de un hilo mágico que representaba la vida de cada uno, y que cortaban cuando el individuo en cuestión iba a morir. En su versión Therosiana, el hilo es una gigantesca cuerda (a la izquierda) que se corta con un machete.

 

 

Cerbero del Inframundo

Para los griegos, el más allá se encontraba en el Hades o Inframundo, bajo la tierra. La entrada se encontraba en los montes Cárpatos, en las actuales Rumanía y Ucrania, y estaba guardada por un gigantesco perro tricéfalo llamado “Cerbero”. Es por eso que a los porteros, también guardianes de una puerta, se les llama “cancerberos”, en la que la forma arcaica para perro “can” y el nombre propio “Cerbero” se fusionan para formar una sola palabra.

 

 

Rescate del Inframundo

 

Una vez el alma pasaba al Inframundo se encontraba con la Laguna Estigia, una especie de lago circular que, al ser atravesado, producía un borrado de memoria con vistas a una reencarnación. Para ello había que pagar al barquero Caronte, esa figura siniestra que sale en este instantáneo (o en el cuadro de Patinir “La Laguna Estigia”) con unas monedas que, tradicionalmente, se colocaban sobre los ojos de los muertos antes de su incineración. Pocos consiguieron volver de allí, aunque esta carta sugiere que es posible: una criatura se sacrifica (se muere) y, al final del turno, vuelve con otra (a la cual se supone que ha rescatado). El famoso músico mitológico Orfeo realiza una proeza parecida: acude al Hades a buscar a su enamorada, Eurídice, y conmueve a todas las deidades subterráneas con su música. Sin embargo, aunque está a punto de rescatarla, no lo logra porque incumple el juramento de no mirar atrás.


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