La vida en el salvaje oeste es muy agitada: mujeres, atracos, mujeres, asesinatos, más mujeres y timbas de póquer.

Blain cambia de registro, quizá cansado de su serie Isaac el pirata, y aborda en Gus el western. Un Oeste que, como en el caso de la piratería como género en Isaac, es un referente mítico, una iconografía de la que apropiarse para hablar de sus inquietudes personales y explayarse en sus búsquedas artísticas. Siempre, por supuesto, desde un mood desenfadado, ligero, que resta (anula) cualquier atisbo de seria profundidad. ·"En Gus os voy a hablar del amor, del deseo, de la búsqueda de la felicidad" parece decirnos Blain, "pero está prohibido aburrirse. Terminantemente". Y Gus se desarrolla como una historia vertebrada en relatos cortos,o como alguien me dijo, son pequeños relatos autoconclusivos que al final forman un todo. Una obra agil, que se lee compulsivamente, y con una sonrisa perenne en los labios. El estilo gráfico, el ritmo, la sensación de movimiento físico, las tramas que se quitan importancia... Gus es un caramelo blando, lo tragas y se devora con placer y facilidad. Pero al acabarlo vemos que en su aparente pequeñez nos ha hablado de las cosas que más importan, bien a nosotros, bien al dibujante francés.

Y tenemos que hablar de ese dibujo magnífico, expresivo, eficaz y, como tantos autores hoy, virtuoso tras una primera capa (que sabe a garabato).

Y hay que hablar de cómo Blain es un artista mayúsculo componiendo páginas, dialogando (diálogos escuetos, rudos, perfectos) y sobre todo componiendo escenas donde manda el movimiento y la acción.

El color de Walter (bajo atenta dirección de Blain) es otro logro sorprendente, un diálogo con la historia del medio, con aquellos tebeos donde el color era irreal, acaso por descuidos técnicos en la reproducción final (cielos rojos, virados malva...) pero que finalmente calaban en la retina y en la memoria (y en el corazón) del lector que, de niño, devoraba esas viñetas irreales (claro referente: el Lucky Luke). Gus recupera esa sensación de perfecta imperfección, de irrealidad necesaria.

Ah, y qué portada más buena, tan sencilla pero a la vez completa y exacta descripción del estilo y del espíritu de lo que dentro nos espera...

En resumen, uno de los tebeos del pasado 2007, que pronto se completará con su segunda entrega. Dense prisa, que no se les acumulen ambas en la lista de la compra.

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