En Mazinger la primavera asomó

y, a sus jardines llegaron cuatro.

Uno campanillas azules plantó;

Otro gustaba de cerastios blancos;

 

Tercero de amapolas rojas llenó,

los recovecos que fue encontrando;

Amarillo en el jardín se fijó,

que las margaritas iban faltando.

 

Uno, Otro, Tercero y Amarillo

por hacer parterres ellos compiten;

van contando, una vez todo florece,

 

tras un objetivo claro y sencillo,

ver que jardinero gana el envite

y darle el trofeo que se merece.

 

y ya sin nada más, yo me despido,

que estos tres versos a el soneto

no son más que un mero añadido.


 


Agarra el sacho y ponte a jugar.

 

        Primeramente, tira el sacho que no lo necesitas. Es un juego de hasta 4 jugadores. Los jugadores colocan uno de sus dos jardineros en la posición de salida, sobre el cuadradito de su color en la loseta inicial, si, si la más grande de todas. Apilan los marcadores de puntuación ordenados por su numeración, y los colocan frente a ellos, junto con el otro jardinero y la loseta especial de su color/flor. Se mezclan y apilan boca abajo el resto de losetas. Cada loseta tiene dibujado al menos un camino; y lleva una flor en cada una de sus cuatro esquinas. Se sortea al azar el jugador inicial y, ala, a plantar florecillas.

 

 

        Cada jugador al inicio de su turno debe, o bien coger una loseta boca abajo, o bien la loseta especial que tiene apartada. Luego podrá colocar la loseta elegida en juego, para hacerlo, debe encajar correctamente con el resto de las ya colocadas y uno de sus jardineros debe tener camino libre, desde donde se encuentre, para llegar a la loseta, donde debe colocarse, teniendo en cuenta que los jardineros bloquean los caminos de la loseta en la que están; si lo prefiere, el jugador puede situar sobre la loseta que coloca un jardinero que tenga apartado; otra opción es que, si la loseta no le gusta, o si por motivos estratégicos le interesa, en lugar de colocarla puede descartarla del juego y, entonces, retirar un jardinero y apartarlo. En caso de que estén los dos jardineros en juego, el jardinero no usado, para la colocación de la loseta, podrá moverse por los caminos, pudiendo así obstaculizar la labor de otros jardineros.

 

 

        Por último, toca puntuar, pues de algún modo hay que ganar, al final de la colocación de la loseta y de los movimientos de jardineros, todos los jugadores comprueban si, al colocar la loseta, se formaron parterres, que son círculos de flores formados por la unión de las esquinas de cuatro losetas, en caso de formarse, se comprueba que color de flor hay más, empates no valen, y el jugador de ese color/flor puntúa, poniendo el número inferior de sus marcadores de puntuación, que quede fuera del tablero del jardín, sobre el parterre boca abajo, si el jugador está distraído, pues a silbar y mirar para el techo, si no se da cuenta, es hora de pasar el turno, juega otro jugador, y ya no podrá puntuar. El juego finaliza, al colocar un jugador el último de sus marcadores o quedando solo 4 losetas, en ambos casos debe acabarse la ronda, o sea, todos los jugadores  deben jugar el mismo número de veces. Gana el que más puntos obtuviera.


 

        Alguna cosa mas queda, pero, a rasgos generales, si has llegado hasta aquí se puede decir que ya sabes jugar. Una partida normal es a 8 puntos, la de la imagen fue a cinco, hay alguna cosilla en caso de empates, y reglas especiales para jugar en pareja, pero eso ya queda para cuando os compréis el juego.

 

 Mazinger en flor.

  

         El pasado Domingo 30 de Marzo, se produjo en Mazinger una explosión de luz y de color. Un grupo de intrépidos jardineros llenaron de florecitas todos los rincones del lugar, con el fin de dilucidar quien de ellos conseguiría que su flor favorita fuera la que mas destacara; árdua labor por la dura competencia entre los participantes. Curioso es que el juego sea una "mutación" de otro, del mismo autor, llamado Viruses; si, la cosa iba de virus en su origen, pero claro: "llega la primavera y la sangre altera". Y el virus se hizo flor. 





        Llegó el momento del análisis final del juego, quizás los daltónicos tengan un poco de dificultad a la hora de jugar, deben fijarse en el dibujo de las flores, hasta la tercera partida no me dí cuenta que eran diferentes, por lo demás, es un juego sencillo de aprender, se tarda menos de una hora en jugar una partida, económico, requiere un poco de visión espacial para encajar de la mejor forma posible las losetas y, en unión a la colocación de los jardineros, le confiere cierta dosis de estrategia. 



 

 

        Recomendable para 3 ó 4 jugadores y, por ejemplo, hacer tiempo antes de una cena, o de ir al cine, o mientras ese amig@ tardón no da llegado, si, si ese con el que quedáis a las cinco y aparece a las siete, diciendo que tenía que ducharse, arreglarse, o hacer recados, pero del que, más tarde, te cuenta otro colega que, a esas horas, lo vio conectado al Steam, o al LoL, o a algún otro jueguecillo online.

 

¡¡Ya en las estanterías de Mazinger!!

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