Reseña de la última obra de Jaime Hernández, centrada en el personaje de Hopey entre todo el elenco de la saga Locas.

La educación de Hopey Glass es la nueva oportunidad de acercarnos a las vidas de las "Locas" de Jaime Hernandez y la enésima confirmación de un talento inalcanzable. Este nuevo capítulo de las vidas de Hopey y Maggie (aquí, secundario hacia el que los protagonistas gravitan) vuelve a ser una suceción de anécdotas sencillas en superficie, pequeñas circunstancias, decisiones y golpes de timón vitales de unos personajes que tienen vida propia. Vida, sí, porque te los crees aunque sabes que son producto de la imaginación de su autor. Porque en sus gestos y diálogos se esconde más que se desvela, porque uno puede hacerse una idea de qué tipo de persona es la señora Glass, y qué ronda en su cabeza a sus treinta y muchos (o cuarenta y pocos muy bien llevados). Esta sensación de verité es sencillamente, una cima a la que nadie, nunca, había llegado antes. Al menos para servidor.

De Jaime tenemos que volver a hablar, es un mantra ya, de la economía de su trazo exacto, de su virtuosismo escondido en lo funcional de su dibujo, de su talento para captar la expresividad de los rostros y los cuerpos, de una sabiduría inagotable al componer la página , de su sorprendente dominio de la escena y también de la elipis, del encuadre siempre acertado, de cómo hace convivir diferentes tonos dramáticos (de lo trágico a lo cómico, de lo patético a lo noble, de lo cotidiano a los tintes de serie negra) como si ello fuera sencillo, o de su capacidad para crear diálogos vererosímiles sin par.

De La Educación de Hoppey Glass, simplemente añadir que sin didaxis, subrepticiamente y tras una aparente cotidianidad vulgar, Jaime nos retrata a sus personajes enfrentando (acaso sin saberlo) esa crisis de los cuarenta que él aleja de todo tópico. Es tiempo de sentir que ya no se es joven, que has quemado demasiadas velas, que hay que buscar la razón de tu vida y también hacer examen de lo pasado. Es tiempo de dejar de ser Locas. Lo más sorprendente de este album es cómo Jaime consigue tratar los temas de verdadera trascendencia enjundia eliminando la trascendencia vacua pero decantando todo su contenido, la hondura real de la vida real, sin bandas sonoras de fondo. Como en un profundo lago, la superficie es lisa y sencilla, un devenir cotidiano de varios personajes (siempre, a Dios gracias, dotados de ese punto freak y algo humorístico), pero al fondo domina un pequeño cosmos de turbulenta vida, de cambio, de dudas y crisis, de amor y desamor, de viejos hechos que hoy ponderamos, de pequeños gestos que duelen o reconfortan. Es la vida, es la vida Loca.

L M M J V S D
 4
56711
12131418
19202125
262728 

Esta semana

    Síguenos en Facebook