"No volvimos a saber de Silver" escribía R. L. Stevenson. Pero, ¿y si las aventuras del pirata con pata de palo más famoso de la literatura continuaran?

Long John Silver, de Dorison y Lauffray, es un ideal tebeo de aventuras, piratas, escondidos tesoros, y… John Silver el Largo, claro. La idea, en fin, es sin duda atractiva. Se pergreña una historia tópica de género y se embute en ella a la mítica figura de la Isla del Tesoro, continuando así las andanzas del impagable pirata en un homenaje sentido (o en un truco ruin, va en gustos… nosotros no creemos maldad en la operación, conste).

Al final lo accesorio es ese reclamo más o menos original, así que nos centramos en contemplar la trama, la ejecución, y los resultados. Y en fin, que "Lady Vivian Hastings" se perfila como un típico primer tomo (de cuatro, en principio), una introducción a la aventura donde se cimenta al personaje que titula el libro, se presenta una situación de partida y no se nos da gato por liebre: aunque estamos ante la puesta de las piezas en el tablero, se nos cuentan cosas, no pocas, y todas necesarias para disfrutar el desarrollo de la partida. Es cierto que dicha partida no va a ser nada novedosa, sino un ejercicio de estilo, un entretenimiento. La ejecución (dibujo, planificación, diálogos etc.) no resulta especialmente brillante, tan solo funcional, si bien con un dibujo que sabe ser vibrante y exquisito al tiempo, atmosférico y también pendiente del detalle.

No encontrará el lector aquí el futuro de la bande desinée, ni tan siquiera una obra que supere lo correcto (como podrían ser las andanzas del Marqués de Anaon, tebeo que en este terreno ganaría al presente cómic por goleada), pero sin duda hablamos de una historia que aspira a llegar a un lector muy concreto, el enamorado de Salgari, Stevenson, Dumas, el folletín aventurero, la ensoñación romántica. Ese, creo, disfrutará este cómic.

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