Más sucesos y amenazas de apocalipsis en la vida de John Constantine, esta vez ambientadas en la ciudad de Glasgow.

Hellblazer es un tebeo de terror más o menos suave, según la imaginación del guionista de turno. El tomo Hellblazer de Denise Mina compila toda la etapa guionizada por esta, se supone, consagrada literata del género negro. Con el efectivo dibujo de Leonardo Manco (atmosférico y siniestro, ya habitual en la serie), ha pergreñado una historia de terrores ancestrales, miedos atávicos y horror psicológico. La empatía, esa capacidad de sentir lo ajeno, se convierte en un arma de destrucción masiva, antesala a un posible fin del mundo. Menos mal que tenemos a Constantine, quien no pierde la compostura, enraizado en la tradición "noir" de cualquier clásico detective de segunda, así que todos sabemos que la sangre no llegará al río.

Un trabajo bien planteado y metódicamente construido, con acertados diálogos, que se lee con gusto aunque sabemos que no va a quedar como referente genérico pero que da, con sus dosis de desazón y sus pinceladas de humor refinado, más de lo que en principio podemos pedir a cualquier serie con 250 números a sus espaldas (hoy, en su edición americana, a cargo de Peter Milligan, autor capaz de lo peor, lo correcto y lo mejor... veremos qué nos depara). Parece que lejos de agotarlo, abundar en las constantes de Hellblazer si salirse del camino aún supone el reencuentro con una cabecera que cumple su intención: entretiene, e incluso deja con ganas de más.

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