Repaso al 2010
- Escrito por Octavio Beares el 19 de Enero del 2011.
- Etiquetas: NovedadesComic
No hay vuelta atrás: los mejores autores apuestan por obras de contenido adulto y universal sin abandonar la exploración de la historieta como arte, con su particular lenguaje expresivo, único. Por supuesto que hay material diverso, y que en términos cuantitativos lo que más podremos encontrar serán superhéroes y manga.
La aparición reciente de “Asterios Polyp” de David Mazzucchelli (Editorial Sins Entido), puede ser un resumen de esta tendencia: un cómic en forma de grueso libro que nos cuenta una historia sobre un arquitecto en busca de su propia identidad tras una ruptura sentimental. Todo ello narrado con evidente imaginación y ampliando el abanico de modos para contar historias con imágenes.
Y ¿no es para lectores adultos y ajenos al mundillo “Dios en persona”, de Mattieu (Ed. Sins Entido)? Otra novela gráfica (hay que acostumbrarse al término, está de moda) que diserta sobre la naturaleza de Dios a partir del momento en que este decide reencarnarse entre los hombres. Una historia de escaso hilo argumental, muy ensayística dentro de un contexto de humor ácido, resuelto con un estilo gráfico gélido.
En 2010 hemos leido obras de enjundia como las citadas, así como propuestas radicales a la altura de “Viajes”, del nipón Yuichi Yokoyama (Ed. Apa-Apa), una historieta prácticamente abstracta perfilada con unas ilustraciones cartesianas, más cercana al arte contemporáneo de museo y bienal que a los universos multicolores de los cuadernillos grapados. Parece que el nuevo cómic prefiere fijarse en cuestiones menos fantasiosas, como Paco Roca en “El invierno del dibujante” (Ed. Astiberri), sin duda el cómic nacional del año, donde se recrea el mundo profesional del tebeo patrio en los años cincuenta, convirtiendo en protagonistas de un sueño libertario a dibujantes como Escobar y otros compañeros de oficio, fundadores de la revista “Tío Vivo”.

Desde estados Unidos hay que destacar el retorno de Daniel Clowes, que en “Wilson” (Ed. Random House Mondadori) retrata la vida de un miserable y anodino solitario. La muerte del padre, el descubrimiento de una hija ya casi adolescente, la necesidad de relacionarse con semejantes incluso cuando tu naturaleza es misantrópica… temas medulares de un cómic contado al modo de añejas tiras de prensa, con variedad de estilos de dibujo.
Y si hay que destacar un valor excepcional dentro de los nuevos autores, este es Bastien Vivés, francés veinteañero que en su obra más personal se centra en el sentimiento más universal, desde todos sus ángulos. El enamoramiento, la atracción, son mirados sin pretender dar lecciones de vida, sino un punto de vista personal. El hermosísimo “Amistad estrecha” (Ed. Diábolo) se completa con “El gusto del cloro” de 2009 y el magnético “En mis ojos”, de este mismo 2010, formando una trilogía donde su autor cambia de estilo gráfico de un modo simplemente sorprendente (y sin dejar de imprimir a toda su obra ese carácter único y especial).
En este contexto de cómics adultos y exigentes, hay que señalar una novela gráfica que, claramente, ha supuesto una nueva cumbre en el noveno arte, por su ambición y, sobre todo, por sus resultados: “Notas al pie de Gaza” (Ed. Random House Mondadori). Joe Sacco, entre el periodista y el investigador histórico, recrea en este soberbio tebeo unos criminales acontecimientos en la franja ocupada, hechos que desgrana mediante entrevistas in situ, memorias contradictorias de supervivientes, relatos semi olvidados o recordados como si hubieran pasado ayer. La densidad y ambición de este trabajo, así como su perfección en la puesta en escena, elevan este libro a un hipotético podio de lo mejor de 2010.
¿Y el género puro y duro? Pues, así como para el manga señalamos algo totalmente atípico para el mercado nipón, tengo que recordar que en 2010 ha concluido una de las mejores series de superhéroes de los últimos diez o quince años, “Planetary”, un auténtico trip que pretende explicar la realidad desde el otro lado del espejo (universos paralelos, conspiranoias a escala cósmica...). Con la mirada lúcida, renovadora y a la vez gamberra y macarra de Ellis, y con el dibujo preciosista e impactante de Cassaday, claro, sólo puede salir un tebeo increíble aunque quizá hermético para un lector que solo busque pasar un rato. Esto no es los 4 Fantásticos, precisamente (y sí, la comparación es un guiño al argumento de Planetary).
Un año que ha cuidado también la recuperación de clásicos modernos como “Sandman”, de Neil Gaiman (fantasía posmoderna y culta editada por Planeta), primitivos pero indispensables como “Los niños Kin-Der” (Editorial Libri Impressi), del pintor Feininger, uno de los pioneros de la historieta (este tebeo surreal y disparatado es de la primera década del siglo XX y cien años después aún es una lectura tan embriagadora como naive), o una necesaria recuperacíon del genial Vázquez (“Lo peor de Vázquez”, Ed. Glenat).
La aparición reciente de “Asterios Polyp” de David Mazzucchelli (Editorial Sins Entido), puede ser un resumen de esta tendencia: un cómic en forma de grueso libro que nos cuenta una historia sobre un arquitecto en busca de su propia identidad tras una ruptura sentimental. Todo ello narrado con evidente imaginación y ampliando el abanico de modos para contar historias con imágenes.
Y ¿no es para lectores adultos y ajenos al mundillo “Dios en persona”, de Mattieu (Ed. Sins Entido)? Otra novela gráfica (hay que acostumbrarse al término, está de moda) que diserta sobre la naturaleza de Dios a partir del momento en que este decide reencarnarse entre los hombres. Una historia de escaso hilo argumental, muy ensayística dentro de un contexto de humor ácido, resuelto con un estilo gráfico gélido.
En 2010 hemos leido obras de enjundia como las citadas, así como propuestas radicales a la altura de “Viajes”, del nipón Yuichi Yokoyama (Ed. Apa-Apa), una historieta prácticamente abstracta perfilada con unas ilustraciones cartesianas, más cercana al arte contemporáneo de museo y bienal que a los universos multicolores de los cuadernillos grapados. Parece que el nuevo cómic prefiere fijarse en cuestiones menos fantasiosas, como Paco Roca en “El invierno del dibujante” (Ed. Astiberri), sin duda el cómic nacional del año, donde se recrea el mundo profesional del tebeo patrio en los años cincuenta, convirtiendo en protagonistas de un sueño libertario a dibujantes como Escobar y otros compañeros de oficio, fundadores de la revista “Tío Vivo”.

Desde estados Unidos hay que destacar el retorno de Daniel Clowes, que en “Wilson” (Ed. Random House Mondadori) retrata la vida de un miserable y anodino solitario. La muerte del padre, el descubrimiento de una hija ya casi adolescente, la necesidad de relacionarse con semejantes incluso cuando tu naturaleza es misantrópica… temas medulares de un cómic contado al modo de añejas tiras de prensa, con variedad de estilos de dibujo.
Y si hay que destacar un valor excepcional dentro de los nuevos autores, este es Bastien Vivés, francés veinteañero que en su obra más personal se centra en el sentimiento más universal, desde todos sus ángulos. El enamoramiento, la atracción, son mirados sin pretender dar lecciones de vida, sino un punto de vista personal. El hermosísimo “Amistad estrecha” (Ed. Diábolo) se completa con “El gusto del cloro” de 2009 y el magnético “En mis ojos”, de este mismo 2010, formando una trilogía donde su autor cambia de estilo gráfico de un modo simplemente sorprendente (y sin dejar de imprimir a toda su obra ese carácter único y especial).
En este contexto de cómics adultos y exigentes, hay que señalar una novela gráfica que, claramente, ha supuesto una nueva cumbre en el noveno arte, por su ambición y, sobre todo, por sus resultados: “Notas al pie de Gaza” (Ed. Random House Mondadori). Joe Sacco, entre el periodista y el investigador histórico, recrea en este soberbio tebeo unos criminales acontecimientos en la franja ocupada, hechos que desgrana mediante entrevistas in situ, memorias contradictorias de supervivientes, relatos semi olvidados o recordados como si hubieran pasado ayer. La densidad y ambición de este trabajo, así como su perfección en la puesta en escena, elevan este libro a un hipotético podio de lo mejor de 2010.
¿Y el género puro y duro? Pues, así como para el manga señalamos algo totalmente atípico para el mercado nipón, tengo que recordar que en 2010 ha concluido una de las mejores series de superhéroes de los últimos diez o quince años, “Planetary”, un auténtico trip que pretende explicar la realidad desde el otro lado del espejo (universos paralelos, conspiranoias a escala cósmica...). Con la mirada lúcida, renovadora y a la vez gamberra y macarra de Ellis, y con el dibujo preciosista e impactante de Cassaday, claro, sólo puede salir un tebeo increíble aunque quizá hermético para un lector que solo busque pasar un rato. Esto no es los 4 Fantásticos, precisamente (y sí, la comparación es un guiño al argumento de Planetary).
Un año que ha cuidado también la recuperación de clásicos modernos como “Sandman”, de Neil Gaiman (fantasía posmoderna y culta editada por Planeta), primitivos pero indispensables como “Los niños Kin-Der” (Editorial Libri Impressi), del pintor Feininger, uno de los pioneros de la historieta (este tebeo surreal y disparatado es de la primera década del siglo XX y cien años después aún es una lectura tan embriagadora como naive), o una necesaria recuperacíon del genial Vázquez (“Lo peor de Vázquez”, Ed. Glenat).
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